Cómo afecta el estrés al cuerpo

“Todo el mundo lo ha experimentado, todo el mundo habla de él, pero pocas personas se han tomado la molestia de tratar de establecer qué es el estrés realmente… El hombre de negocios que está bajo una constante presión de sus clientes y empleados, el controlador de tráfico aéreo que sabe que un momento de distracción por su parte puede significar la muerte de centenares de personas, el atleta que desea ganar una carrera, el marido que ve impotente cómo su mujer muere lenta y dolorosamente de cáncer, todos ellos sufren estrés”. (Hans Selye, 1974, extraído de Rodríguez-Marín y Neipp, 2008).

La respuesta al estrés es diferente y similar a la vez
La respuesta al estrés es diferente y similar a la vez

Cuando sufrimos estrés nos vemos enfrentados a una situación que nos sobrepasa y nos amenaza, y activa esa parte primitiva de nuestro cerebro, aún conservada, que nos prepara para luchar o huir:

Pepe recibe la llamada de un policía que le dice que su padre se encuentra en el hospital después de sufrir un accidente.

El cuerpo de la persona que vive estrés muestra un patrón de respuesta estereotipado, es decir, muestra una serie de cambios y efectos bastante parecidos en todas las personas:

1.- Defensa: El primer nivel de estrés es el de defensa. Como gato panza arriba nuestro cuerpo moviliza recursos para defenderse. Una característica del estrés es que el problema es actual y presente (frente a la ansiedad, donde lo problemático es futuro y se anticipa). Nuestro organismo no escatima en gasto energético y lo que hace miles de años pudo salvar a nuestros antepasados de morir a manos de un animal salvaje y les dio el impulso para atacar y huir nos impulsa a nosotros: aumenta la frecuencia cardíaca, disminuye la secreción de insulina, aumenta la adrenocorticotropina y la hormona del crecimiento…

¿Qué hace todo este cóctel hormonal por nuestro cuerpo? Ordena al sistema inmune que nos protege que deje de funcionar y lo paraliza para que no consuma recursos; el cuerpo pone a disposición de las células grandes cantidades de glucosa; se desencadena un proceso de lipolisis por el que grasas del cuerpo se transforman para servir de combustible; las hormonas tiroideas ponen el corazón a toda marcha e incrementan el metabolismo…

2.- Resistencia:

Pepe se encuentra con un nivel de activación muy por encima del habitual y pierde la noción del tiempo; le cuesta trabajo concentrarse… Han pasado varios días y su padre se encuentra en la planta de urgencias del hospital.

El segundo nivel de estrés es la fase de resistencia: mientras el problema no se solvente el organismo continuará con la movilización de energía y las hormonas siguen en niveles por encima de la normalidad a la vez que el cuerpo intenta amoldarse a ese montón de cambios que le acontecen: los músculos están preparados para correr pero no se corre; el corazón y los pulmones están listos para un ejercicio inminente no hay acción; las hormonas inhiben el hambre pero si no se come bien se están gastando reservas a gran velocidad; el sistema inmune no hace bien su función y el organismo se empieza a debilitar.

3.- Agotamiento:

Pepe  lleva dos semanas viviendo prácticamente en el hospital. Ha perdido peso, duerme mal, se sobresalta al menor ruido… Su padre sigue en situación crítica y no mejora. Una mañana se levanta de la silla cuando entra un médico en la habitación y se marea.

La tercera fase es la de agotamiento y la gravedad puede variar según la capacidad de resistencia del organismo, que en un ser humano normal es muy grande. La enfermedad suele aparecer en esta fase a causa del desequilibrio en todos los sistemas del cuerpo y es normal que aparezcan úlceras, hipertensión o asma, y alteraciones en la bioquímica de todo el cuerpo. En función del tiempo que se mantenga este estado los daños serán más o menos severos, pudiéndose producir el colapso total y la muerte.

Pepe es mandado a casa, a descansar, comer y reponerse.

¿Y dónde entra la Psicología en esto?

Pepe tiene una hermana, María. Ella ha sentido el accidente de su padre mucho pero sigue acudiendo a sus clases en la universidad, cocina cada día y su vida no se ha interrumpido como la de su hermano… ¿por qué?

Porque entre la situación inicial de peligro (el accidente) y la respuesta del organismo (el estrés fisiológico) media la interpretación subjetiva de los hechos:

María ha sentido desesperación, incertidumbre y miedo, pero comprende también que pese a que su padre esté grave, el curso está finalizando y después de cuatro años está a punto de graduarse, es consciente de que tiene que comer si quiere ir al hospital cada día, a la facultad, al supermercado… sin desfallecer.

María ha respondido al estrés de una forma muy diferente a Pepe, pese a ser hermanos, tener un cuerpo similar y querer a su padre de igual manera.

El estrés afecta tanto física como psicológicamente y una actuación psicológica puede restaurar el estado normal mental y corporal.

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