No me gusta la palabra “trastorno”. 5 tipos de trastornos o problemas

¿Qué es un trastorno, o un trastorno mental?

Mucha gente piensa que tiene un trastorno y que debe acudir a un profesional para curarse, para solucionarlo. Otras personas no saben definir este término. Hay personas que son un verdadero trastorno para otras…

Los periodistas hablan de trastornos, incluso profesionales mezclan y confunden definiciones. Un trastorno psicótico, por ejemplo, puede ser puntual o de por vida; pero perder el trabajo puede generar malestar sin ser un trastorno, y no implica ningún tipo de enfermedad. Vamos a verlo en detalle:

El genio de la psicología, Marino Pérez Álvarez, que acaba de jubilarse como docente en la Universidad de Oviedo, y Héctor González Pardo (2007), nos dicen que hay varios tipos de causas que motivan el acudir a un psicólogo.

  1. Trastornos psicóticos: como los diagnósticos de esquizofrenia o trastorno bipolar. Los autores nos indica que al experimentar alucinaciones, delirios, alteraciones del pensamiento… la intervención es la medicación psiquiátrica como tratamiento de elección, y la psicología hace labores complementarias.
  2. Trastornos neuróticos: la diversidad hace que sea muy difícil definirlos. Marino y González mencionan alteraciones del humor o estado de ánimo, patrones de conducta desadaptativa, molestias físicas sin evidencia de enfermedad… que pueden recibir diagnósticos de depresión, ansiedad, distimia, fobia social… tradicionalmente son entidades asistidas por la psicología, pero hoy en día se abordan sin ningún tipo de mesura por la medicina de familia, que receta psicofármacos sin los conocimientos de la psiquiatría, y lo que es peor, renuevan a veces la receta durante años, incluso décadas, sin que la persona en muchos casos refiera mejoría.
  3. Personas con estrés o crisis, que viven situaciones que las desbordan, que no pueden afrontar. Suelen ser problemas vitales y la psicología los aborda a la perfección. La medicación solo es un parche de unas cuantas horas.
  4. Personas con conductas problemáticas, mal comportamiento, adicciones, abusos, etc. La psicología suele ser la opción más válida. Exige un cambio de hábitos, de forma de responder o pensar, generar autodisciplina…
  5. Personas descontentas, problemas de identidad, alienación, desasosiego, insatisfacción… También la psicología es la opción más útil en este caso. La medicación se podría decir que llega a empeorar el estado de malestar.

Voy a exponer mi rechazo al término trastorno, citando el Memorándum de APPEL: “Memorándum por la Psicología”, Asociación Profesional de Psicólogos en Ejercicio Libre, APPEL (julio 2019):

Trastorno: término que, en el ámbito de la salud, se emplea para designar una situación de deterioro del bienestar, sea este físico, emocional o social, que afecta de alguna manera al desenvolvimiento de la persona en su medio. Ejemplos:

  1. Una úlcera gástrica implica dolor y otras molestias a quien la padece: restricción de alimentos sólidos y líquidos que puede tomar, necesidad de ingerir medicamentos de manera frecuente, … Se afirma entonces que la persona “tiene un trastorno digestivo”. Sin embargo, el término “trastorno” no se refiere a la úlcera gástrica en sí, sino a las dificultades que le ocasiona a la persona.
  2. Cuando una persona tiene una inundación en su casa, quizás por la rotura de una tubería de agua, se encuentra en la necesidad de resolver todos los inconvenientes que le ocasiona: se ven afectados sus pensamientos, puede sentir ira, tristeza o ansiedad; quizás reaccione con cierta irritabilidad con otras personas, …; en tal caso, puede afirmarse que se encuentra en una situación de “trastorno” (por inundación de la vivienda).
  3. Análogamente al caso anterior, podemos considerar situaciones familiares, laborales o sociales que pueden favorecer la instauración de pensamientos perturbadores (pesimistas, de duelo, …), estados emocionales alterados (tristeza, ira, ansiedad, …) y diversas acciones que no son habituales y pueden llegar a considerarse “inadecuadas”. Podría ser el caso de la enfermedad repentina de un familiar próximo, un posible despido, cambio laboral, traslado de ciudad de residencia, acoso o amenazas de alguna persona, amenaza de embargo por deudas, separación o divorcio, etc. Estos serían casos de diversas situaciones de “trastorno”, dada la indiscutible afectación del estado de salud de la persona, relacionados estrictamente con su bienestar físico o social.

Cualquier contratiempo es un trastorno. Y a nivel emocional, no tiene nada que ver el malestar por tener una úlcera gástrica, porque se inunde la cocina, por ser despedido, mudarte de ciudad e incluso por escuchar voces y sufrir delirios.

En mi opinión, en el caso de trastornos psicóticos como esquizofrenia o bipolaridad, es preferible usar la palabra enfermedad. En los demás casos, el empleo de “trastorno” solo añade una etiqueta dudosa sin utilidad que a veces inutiliza a la persona y la coloca en una posición de debilidad. No quiero olvidar que el famoso DSM, libro de los Trastornos y Enfermedades Mentales y obra de cabecera de los psicólogos clínicos, no es el libro de la Asociación Americana de Psicología, sino de Psiquiatría, que es una rama de la Medicina.

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