Oxitocina parte 2: Música para estimularla

Después de presentar a la “hormona del amor”, la oxitocina (puedes picar aquí para conocerla Oxitocina, parte 1), hoy voy a explicar la relación de estar hormona con la música, una relación muy interesante y fructífera para la salud.

Psicología-organismo-acciones-emociones-pensamientos
El cuerpo influye en nuestro funcionamiento psicológico; nuestra conducta influye a su vez en el organismo

La Psicología es la ciencia de la conducta. La conducta está determinada en cierto grado por nuestro cuerpo, nuestro sistema nervioso, circulatorio, endocrino… nacemos con un cuerpo que va a marcarnos ya que nos dará un soporte, unas capacidades, unas limitaciones… pero la conducta además de estar determinada por el organismo también puede modificarlo, y las acciones que llevamos a cabo, las emociones que sentimos y que provocamos o los pensamientos, alteran o relajan el cuerpo, hacen que los niveles hormonales cambien, provocan cambios en el metabolismo o las conexiones cerebrales… es decir, desde la Psicología, que interviene en las acciones y hábitos, en los pensamientos y las emociones, podemos provocar cambios a nivel fisiológico.

Nightingale-guerra-música-salud
Nightingale, la Guerra de Crimea y la “herramienta” para actuar, el gramófono

Una sencilla conducta al alcance de todos es escuchar música. La música se ha empleado en el campo de la salud desde hace milenios aunque los estudios llevados a cabo son limitados; especialmente interesantes son los desarrollados en Japón y los países nórdicos. Pitágoras prescribía la escucha de música para restaurar mente y cuerpo, en la Antigua Grecia. En época más reciente, Florence Nightingale (1820-1910), madre de la enfermería moderna, observó las propiedades de la escucha de música durante la Guerra de Crimea. Pionera como directora del cuerpo de enfermería, aplicó medidas de higiene novedosas y se interesó por el bienestar personal de los enfermos.

Nightingale recomendaba escuchar música de forma terapéutica. Analizando conductas y obteniendo datos gracias a su dominio de la estadística, concluyó que era aconsejable la escucha de sonidos continuos y vientos en el fonógrafo para ayudar en procesos de anestesia y analgesia: hay que situarse en una época donde la anestesia no era una ciencia tan sofisticada como hoy en día y en conflictos bélicos del pasado estaba bastante limitada.

Desde entonces la escucha de música se ha usado como técnica para distraer a pacientes o aliviar su dolor, además de relajarlos en situaciones de espera médica y hospitalización. Pese a todo, su uso a nivel profesional ha sido bastante limitado. Puede afirmarse con rotundidad que escuchar música, en concreto música de tipo relajada, como música clásica, jazz o New Age, altera de forma positiva los niveles de oxitocina, haciendo que el aumento de la hormona nos proporcione beneficios en nuestro estado de salud. De forma intuitiva mucha gente asume que escuchar música le hace sentir bien, incluso acude a ella si tiene un mal momento o necesita relajarse, evadirse o motivarse, pero lo interesante es que es algo científicamente demostrado. Estudios como los de Uvnäs-Moberg (1998) u Oishi et al. (2017) muestran la asociación de música con la subida de los niveles de la hormona.

Medir los niveles de oxitocina no es algo sencillo. Se emplean técnicas como el enzimoinmunoanálisis, que parece ser mejor que el radioinmunoensayo (RAI) más habitual en estas mediciones. Los niveles van desde 1 a 300 pg/ml (picogramo por mililitro) en mamíferos, con diferencias entre personas. Un estudio de Psychosomatic Medicine de 2017 mostró que los métodos tradicionales de medición presentaban inconsistencias, ya fuera en plasma, saliva u orina. Solo en casos de embarazo, lactancia o a causa de otra medicación que influya, los niveles son tan altos que son apreciables sin necesidad del empleo de una técnica increíblemente afinada, pero en los estudios mencionados la medición parece no presentar duda de la relación entre música y oxitocina elevada.

Para saber más puedes leer a Nilsson, 2008.

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