Calidad de vida: ¿Salud, dinero y amor?

¿Qué es para ti tener calidad de vida? En mi óptica, desde este blog, tengo que restringir el término a lo psicológico, pero es algo mucho más amplio. Definir calidad de vida no es sencillo y probablemente cada persona tenga una idea distinta del término e intente pelear por alcanzarlo usando las herramientas y capacidades que tenga a su alcance. A mí me gustó desde estudiante la Psicología Social porque nos hacía ver que el bienestar emocional no depende solo de no tener una enfermedad mental, sino de factores como la familia donde nacemos, del físico que la genética nos brinda, o nuestra capacidad de expresarnos… Es decir, una persona puede estar 100% sana, pero situaciones como discusiones en el trabajo, el deseo de tener pareja o el no llevarse bien con ella, malestar por la gestión del tiempo o del dinero, querer y no saber expresar lo que siente… hacen que se sufra y la vida no se valore y disfrute.

Para mí la calidad de vida es el objetivo que nos marcamos, trabajando codo con codo, la persona (o personas) que acuden a mi despacho y yo. Calidad de vida emocional, mental y en las acciones y hábitos.

El concepto “calidad de vida” ya era algo presente en la Antigua Grecia según cuentan Rodríguez-Marín y Neipp (2008), aunque parezca un término de moda, y a día de hoy se investigue mucho sobre este tema. Se han establecido determinantes subjetivos y objetivos de calidad de vida.

  • Subjetivos: la calidad de vida se ha relacionado con la felicidad, la alegría, el amor… emociones positivas, de duración breve, lamentablemente, y a diferencia de las emociones negativas que suelen ser muy duraderas.
  • Objetivos: hay propuestas diversas, como la de Diener, Bryant y Veroff o Barriga, que incluyen:
    • Red de apoyo: sentirse parte de un grupo, sea familiar, vecinal, organizacional, deportivo…
    • Estado de salud: muchos estudios han mostrado que las personas consideran el factor más relevante en cuestión de calidad de vida y que una patología seria suele ser muy limitante.
    • Riqueza: el bienestar es mucho más bajo cuando estamos en paro, y los estudios muestran que va más allá de tener dinero (hablé sobre el dinero y la felicidad en un podcast, aquí)

Hay determinadas conductas que pueden modificar y generar en sí un nivel positivo o negativo en la calidad de vida:

  • Aspiraciones y expectativas, más o menos realistas y estimulantes.
  • Escala de valores y sensación de cumplimiento propio y ajeno.
  • Malestar ante grupos de referencia y sufrimiento al convivir con personas y colectivos que lo pasan mal o que nos pueden incomodar.
  • Niveles de igualdad: por género, economía… vivimos en una constante comparativa y reivindicación.

Espero que os haya resultado interesante esta pequeña reflexión sobre el bienestar.

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